DE «LOS GOONIES» A «GRAN HERMANO»
Cuando de pequeños nuestros primos venían a dormir a casa. Probablemente era una tarde-noche de vacaciones. Probablemente nos acercábamos al videoclub o con suerte en la tele echaban una. Una peli como «Regreso al Futuro», «Karate Kid», «Rocky», «Indiana Jones», «Rambo»... o tal vez los «Goonies».
No entraré a juzgar aquí lo que es el buen cine. Si bien se puede decir que el primer filme que he citado obtuvo un oscar, mientras que Rocky tuvo tres y fue nominada a otros seis en 1977.
Estas películas las vemos una y otra vez. Y otra más. No nos cansamos. Esto sin embargo no ocurre, o pienso que no ocurre, con las repeticiones de episodios de series al estilo de «La Casa de los Líos»...; por decir alguna. Porque reponer una serie como: «El equipo A», «El coche fantástico» o «Mcgiver», tiene al menos una seguridad de mercado. No ocurre lo mismo con esas otras series. No ocurre lo mismo con las series deleznables; aquellas que no traen parejos sentimientos emotivos y positivos; aquellas que sólo venden morbo, ruptura y vacío. Verlas de nuevo produce horror. Verlas por primera vez también.
Porque cuando éramos niños había un orden. Los niños siempre apreciaron desviarse de ese orden, saltarse la norma. Pero de un modo inocente. Porque sabían que la regla saltada era en realidad la correcta. Y sabían que sus padres estaban ahí para reafirmarlo.
Ahora son los adultos los que no responden a la referencia. Los que rompen las reglas. Los que no siguen la norma. Ahora son los niños los que lloran las consecuencias de los errores paternos y sociales. El niño de hoy ya no puede saltarse la norma, porque no tiene referencia.
Una referencia que antes se mostraba en la familia. Unido ello a la relativa bonanza de los contenidos televisivos y al cierto respeto que aún se mantenía en la política y en las leyes generales.
Hoy el relativismo lo corroe todo.
No ocurría de aquella. Pero todo parece ser una progresión; hasta no sabemos donde.
En los «Goonies» hay un grupo de niños. Una pandilla -los Goonies- del Condado de Astoria, que un día nublado de vacaciones se reúnen en casa. Desean aventura y la consiguen. Una aventura correcta. No la aventura de los niños de hoy; aquellos que con trece años se creen muy machos por fumar petas y fornicar o estar a punto de. En los Goonies los padres -unidos- están asustados, y al final de la historia acuden a abrazar a sus hijos.
Los Goonies se han saltado la norma. Y además se la han saltado de un modo grandioso, con grandes relatos que contar a todo el mundo.
Pues bien. La televisión educa. Impone modelos de comportamiento. Casi casi que es el mayor impositor de modas y modos de conducta.
Si es así, pensemos en las películas de hoy. Por no decir en las series, y menos en los programas. ¿Se muestra a la familia unida?, ¿Existe algún argumento que no esté rodeado de sexo o de decadencia social?, ¿Existe una película en la que se mantenga la inocencia de un niño?, ¿de la que se pueda decir que es constructiva en alguna forma?
¿Acaso no fue Rocky constructivo?
Hoy eso no ocurre. Hoy todo es tela-araña. Es la tela-araña relativista servida y aprovechada por los progres, y por qué no decirlo, por los no tan progres. Porque hoy no se defienden los valores. Hoy se claudica y se cierran las bocas. Los programas como Gran Hermano u Operación Triunfo son los que muestran a los campeones del siglo XXI.
Esperpentos. Productos sociales. Hombres “que se cuidan” y mujeres sin integridad.
Hoy estos son el opuesto a los Goonies. No existe fraternidad. No hay familia.
Sólo hay vacío.

Lois Lane dijo
Desde luego que esta generación es diferente a la nuestra, como nosotros lo fuimos de de la nuestros padres, pero no todo es culpa de la televisión, porque nosotros elegimos lo que nuestros hijos consumen... en cierto modo el culpable de esta relajación moral es nuestra relajación personal. Menos tiempo para estar con nuestros niños, menos horas de juego con ellos, más tele, más videojuegos, más horas extraescolares, pero menos papá y mamá, y menos bocata de nocilla jugando en el parque ante la atenta mirada de unos padres pendientes.
Si la tele no ayuda (nada de nada) pero tenemos lo que nos hemos buscado durante mucho tiempo de apartar la mirada hacia otro lado. O al menos eso creo yo.
(Pese al 'matiz' expuesto, si te sirve de algo, estoy de acuerdo contigo en muchas cosas y me encantan los Goonies y lo que su historia representa)
Un placer leerte, me hiciste pensar.
Un saludo
28 Enero 2007 | 11:10 PM